Paying a visit to Nessie

Paying a Visit to Nessie       /       Visitando a Nessie

Paying a Visit to Nessie
Greenery on both sides along a never-ending road leading from the Athens of the North (Edinburgh) to Inverness, the capital of the Scottish highlands; a sky that changes from grey to blue and back to grey several times in less than an hour; rain-showers followed by sunshine; mountains covered over by mist and snowy peaks emerging from low clouds… That’s the way to Loch Ness, home to the world’s most famous monster.

Peace, nature, freedom. These are the three words that best depict the experience. First, on the right, Stirling Castle and the National Wallace Monument come into view, the latter rising strong in the middle of the tempest as the Scottish hero himself did once, and whose 173 cm  and 2.7 kg sword (restored by King James IV in 1505) can be found inside. The monument was built to celebrate the victory of the Scots against the English in the Battle of Stirling Bridge in 1297. Although this made Wallace –their leader and inspiration− a national hero, he paid a high price: the English captured, tortured, and killed him in 1305. “Wallace is Scotland” and “Scotland is Wallace,” a legend with a well-deserved tribute.

As the road goes on, many “Highlanders” show up –sheep, long-haired cows with fringes (like Hamish, the Highland cow!), horses, ponies, and deer. Keep your eyes peeled for a familiar viaduct on the left side; yes, Glenfinnan Viaduct is the one you’ve seen in, for example, the Harry Potter film series! And if you’re lucky enough, you’ll see a train crossing the railway over the viaduct, just like in the movie!

The next breath-taking stop: the Commando Memorial with Glen Coe and the Three Sisters behind. These majestic mountains give a truly impressive background to the World War II monument, designed by Scott Sutherland and dedicated to the British Commandos formed in 1940.

Don’t underestimate all the lakes and scenery you can see before arriving at Loch Ness –many of them are recognizable from movies such as “The Last of the Mohicans.” And once you get to Loch Ness, don’t miss the sight of and from Urquhart Castle (or rather what is left of it). Around 1296, the castle was occupied by Edward I of England, starting the Wars of Scottish Independence which continued until 1357 and during which William Wallace was named Guardian of Scotland.

I discovered that Nessie is a very shy monster. She hides herself under the dark waters of the 37 km long lake, surrounded by magnificent panoramas coloured with thousand shades of green and blue. But I know she was following the waves drawn by my boat and didn’t want to expose herself to the tourists nor frighten me.

The pure air and the sweet (though frozen!) winds of the Highlands gifted me a unique sensation of breaking free. I wonder where and when exactly the missing piece of my heart left me…

After all, Nessie was just an excuse for this incredible and priceless experience.
Visitando a Nessie
Una carretera interminable, como una cicatriz en el  verde mojado, desde la Atenas del Norte (Edimburgo) hasta Inverness, capital de las altas tierras escocesas; un cielo que cambia de gris a azul y de vuelta al gris diez veces en menos de una hora; lloviznas y sol empalmados y a veces solapados; montañas envueltas en niebla, misteriosas, majestuosas, asomando sus picos nevados por encima de nubes vaporosas… Ese es el camino al Lago Ness, hogar del monstruo más famoso del mundo.

Paz, naturaleza, libertad. Esas son las tres palabras que mejor describen la experiencia. Primero, aparecen a la derecha el castillo de Stirling y el monumento nacional de Wallace, emergiendo este último fuerte y desafiante en medio de la tempestad, tal y como el héroe mismo hizo una vez, y cuya espada de 173cm y 2.7kg (restaurado por James IV en 1505) se puede ver dentro del monumento. El monumento fue construido para celebrar la victoria de los escoceses contra los ingleses en la Batalla de Puente de Stirling en 1927. Aunque esto convirtió a Wallace –su líder e inspiración− en héroe nacional y orgullo de todo escocés, tuvo que pagas un precio muy alto: su captura, tortura y muerte en 1305 por parte de los ingleses. “Wallace es Escocia” y “Escocia es Wallace”, una leyenda con un tributo bien merecido.

Siguiendo por la carretera, muchos habitantes de las Tierras Altas dan la bienvenida a los visitantes: ovejas, vacas de pelo largo y flequillo (¡como Hamish, la vaca escocesa por excelencia!), caballos, ponis y ciervos. Mantén los ojos bien abiertos por si alcanzas a ver algo familiar en el lado izquierdo de la carretera; ¡sí, el viaducto Glenfinnan es el mismo que has visto en películas como las de Harry Potter! Y si tienes suerte, hasta puede que veas pasar un tresn, ¡exactamente igual que en la película!

Próxima parada impresionante: el monumento dedicado a los comandos británicos de la Segunda Guerra Mundial, con el magnífico Valle Coe (Glen Coe) y las montañas conocidas como Las Tres Hermanas (the Three Sisters) al fondo. El monumento en memoria de los comandos formados en 1940 fue diseñado por Scott Sutherland.

No infravalores todos los lagos y paisajes con los que te toparás antes de llegar al Lago Ness –muchos de ellos han sido escenario de películas como “El último Mohicano”. Y una vez que llegues al Lago Ness, no pierdas la vista desde y del castillo Urquhart (o, mejor dicho, lo que queda de él). Hacia 1296, el castillo fue ocupado por Edward I de Inglaterra, dando comienzo así a las Guerras de Independencia de Escocia que continuaron hasta 1357 y durante los cuales William Wallace fue nombrado Guardián de Escocia.

En cuanto a mí, descubrí que Nessie es un monstruo muy tímido. Se esconde debajo de los 37km de aguas oscuras del Lago Ness, rodeado de panoramas coloreados de miles de tonos de verde y azul. Pero sé que ella estaba siguiendo las olas dibujadas en el agua tras mi barco y no quería exponerse a los turistas ni asustarme a mí.

El aire puro y los dulces (¡aunque helados!) vientos de las Tierras Altas me regalaron una sensación única de liberación. Me pregunto dónde y cómo exactamente me dejó esa pieza perdida de mi corazón…

Después de todo, Nessie solo era una excusa para esta increíble experiencia a la que no se puede poner precio.

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