el chaval de la camiseta de Metallica

-Si tuvieras que decirles algo, ¿qué sería? Diles algo a los chavales, un consejo, algo que sacar de todo esto. ¡Lo que tu quieras, lo que sea que te venga a la cabeza!

Lo cierto es que la interrupción del que había sido mi profesor de literatura un año atrás no podía haber sido más oportuna. Los chicos y las chicas de 3º de la ESO me miraban fijamente, y Don Fernando, el profesor de literatura a quien tenía en alta estima y quien me había tenido en alta estima a mí, y que había llamado necio a todo el que me caía mal de entre sus alumnos, me había estado apoyando todos esos larguísimos minutos. ¿Cómo? Asintiendo con la cabeza continuamente, y dando peso e importancia a todo lo que mi voz temblorosa y gallos repentinos hacían sonar en aquel aula de pupitres verdes y pizarra de tiza.

¿Qué más podía decirles? Si ya ni me acordaba de la explicación que yo misma le había dado a aquel relato. Pero allí estaba, haciendo una visita a los de un año por debajo para hablarles del cuento que me habían publicado en la revista Matemáticas, o algo así. En el número 40. Sí, ya, pero es una revista literaria.

En fin, algo había que añadir. No sé qué se esperaban ni lo que se me pasó por la cabeza para decir:

-Soñad. No tengáis miedo a soñar. Y nunca dejéis de soñar.

¿Tenía algo que ver con el cuento Madre de Aguas? Ni idea. Pero Don Fernando agarró mis palabras como de una cuerda y las repitió, como tirando forzosamente de la cuerda antes de dejarla marchar serpenteando hacia el techo. Dijo, “no es ninguna tontería, no tengáis miedo a soñar”. Y entonces los ojos del muchacho de la camiseta de Metallica y pelo rizado cayendo sobre los hombros se abrieron aun más, redondos y grandes como ojos de búho, y se quedaron anclados en mí. Había admiración en ellos, y en los labios la mueca de alguien que acaba de encontrar las llaves que abren la puerta del armario de Narnia.

Lo que el chaval nunca llegaría a saber es que en aquel momento yo le admiraba a él. Le admiraba por valiente, por soñador y porque, fuere lo que fuere que quisiese hacer, iría a por ello. Pero lo que seguro seguro no sabía, es que yo, unos siete años después, recordaría y reviviría aquel momento, que tomaría notas en mi cuaderno, y que él sería el protagonista.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s